El costo de hacer publicidad engañosa

por | 19 Noviembre, 2016

Todos nos hemos enfrentado a publicidad engañosa. Nuestra interacción comercial está llena de descuentos falsos, promesas parciales y letras chiquitas.

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Nuestra confianza en los productos ya no se basa en la publicidad de los mismos, sino en las opiniones y referencias de nuestro círculo de confianza. Hemos sido engañados tantas veces, que somos muy escépticos ante ofertas atractivas y optamos en muchas ocasiones por hacer caso ajeno a lo que los negocios nos publicitan.

Aunque el engaño siempre será engaño, es muy diferente que un negocio nos engañe por desconocimiento a uno que nos engaña por convicción. Engañar por desconocimiento habla mal de la capacidad de quienes corren el negocio, pero querer sacar provecho de la ignorancia del mercado merece todo nuestro desprecio.

Los ejemplos de publicidad engañosa saltan a la vista, pero es nuestro deber como emprendedores, y consumidores, saber distinguir la intención del negocio y corregir, siempre, a la persona que oferta el producto o servicio.  No podemos culpar la mala intención de algunos negocios que utilizan datos técnicos que no dominan para publicitar sus productos, pero sí está en nosotros elegir aquellos establecimientos que cuentan con suficiente capacitación y conocimiento de su tema para poder ofrecer productos y servicios de calidad.

Por ejemplo…

En el Norte de México es común ver publicidad de productos impermeabilizantes y aislantes térmicos que argumentan que disminuyen de 10°C a 15°C la temperatura del interior del hogar. Evidentemente esta publicidad se hacen en verano cuando el calor alcanza los 35°C y las casas buscan temperaturas de confort más bajas. Independientemente de que el producto funcione o no, la publicidad no debería asegurar una disminución de 10°C, ya que en un día templado de 20°C, la casa no tendrá una temperatura interior de 10°C o 5°C. Si así lo fuera, sería sumamente incómodo.

La redacción del mensaje importa mucho.

Las palabras claves de “hasta”, “desde” o “restricciones” importan mucho en la publicidad, y también en nuestra reputación y credibilidad. Es nuestro deber como emprendedores dejar claro que en ocasiones, el escenario más atractivo de nuestro producto está sujeto a circunstancias específicas externas al comprador, y que aunque en nuestra publicidad colocamos el mejor escenario, no es nuestra intención engañar. Por eso, cuando realices publicidad de tu producto o servicio, sigue las siguientes reglas básicas para crear un ambiente de credibilidad a largo plazo.

1. No utilices letras chiquitas

Ver una publicidad atractiva con un párrafo de letras chiquitas abajo nos desanima. En algunas ocasiones hasta nos acercamos a leerlas con intención de desenmascarar el engaño de la publicidad. Coloca en un tamaño legible y de manera puntual las condiciones o escenarios que obedecen a tu promoción y revisa con algunas personas la percepción de tu mensaje antes de su publicación.

2. Utiliza ejemplos con diferentes escenarios

Aunque utilices tu mejor frase de venta como argumento principal, no dejes de plantear distintos escenarios para que tu mercado entienda de forma clara los beneficios totales de tu producto, y no solamente los beneficios parciales.

Recuerda…

Los consumidores apreciamos el valor de la honestidad y sobre todo, entender el valor real por el cual estamos pagando. Cuida la rentabilidad sin descuidar la reputación. El buen nombre y el prestigio llevarán a un negocio a una rentabilidad en el largo plazo, mientras que el engaño proveerá solamente una satisfacción temporal con mucho más alto costo e impacto.

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