Equidad: el cambio necesario para un nuevo sistema educativa

por | 28 noviembre, 2016

De los tres elementos que se enarbolaron durante la Revolución Francesa, igualdad, libertad y fraternidad, es el primero de ellos, el de la igualdad, el que merece la pena ser cuestionado en estos momentos. No porque no se crea en el principio inspirador con el que surgió, en un contexto donde el nacimiento marcaba que una persona fuera privilegiada o no el resto de su vida.

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Y no es que no siga pasando eso hoy en día porque queda mucha revolución por hacer en el mundo, pero, por fortuna, en estos momentos, en los países que fueron influidos por este cambio, se puede, con más o menos facilidad, pelear un destino propio. A lo que vamos es actualizar el término, hacerlo más preciso para que encaje con los ideales con lo que se forjó. Por eso apuesto porque desaparezca el término y se sustituya por el de equidad que representa mucho mejor lo que quiere decir el primero.

Y es que los tiempos han desvirtuado el concepto de igualdad convirtiéndolo en estandarización, cuando se refería a igualdad de oportunidades. Todo ha llevado a disfrazar de uniformización algo tan variado como el alumnado, y en vez de crear pruebas que midan las potencialidades de cada uno y su esfuerzo y desempeño, se ha creado una forma de evaluar estándar y se amolda a los alumnos para que encajen con ellos. Todo ello con el plebiscito de una sociedad criada con la filosofía del trabajo en cadena en el que cada pieza debía encajar en el sistema en vez de plantear un sistema en el que encaje cada pieza. Lo primero es más fácil, lo segundo más humano, y enriquecedor. La equidad, obviamente, habla de lo segundo.

Ya lo decía Paulo Freire: a cada cuál según su necesidad, y de cada cual según su posibilidad. Las pruebas estandarizadas y su proceso (la formación que conduce a ella) son una verdadera segadora que elimina como malas hierbas a los alumnos que no encajan en el centro de la curva de la normalidad, pensadas para esos percentiles. Y estamos hablando de que un 30% del alumnado se nos escapa.

La mitad de ellos por debajo, ya que no logran alcanzar lo que propone, aunque suelen tener ayudas, y cada vez más concienciación para su apoyo, pese a que queda mucho para hacer y la estigmatización sigue siendo un reto que esta sociedad tiene que superar. Equidad es permitirles tener recursos extras porque les va a costar un extra llegar al mismo punto.

La situación no viene mejor por el otro porcentaje que se escapa de esa normalidad estadística por arriba. Y es que el sistema educativo está lleno de alumnos y alumnas brillantes, con formas de pensar innovadoras y tan claras para ellos que olvidarlas y pensar desde un punto de vista más aparatoso según sus capacidades invita a desconectar de este modelo educativo y desaprovechar una oportunidad que, en principio, estaba pensada para ellos.

Los alumnos con altas capacidades, ya sean estas las clásicas, ya que siempre se ha medido la inteligencia lógico matemática en estas pruebas, como los que tienen altos rendimientos en los demás tipos de inteligencia viven esta uniformidad como un encorsetamiento artificial que no les deja respirar. En algunos casos se transforma en una anoxia de la creatividad y en otros en rebelarse contra el sistema. En cualquier caso, la falta de equidad, imposibilita que desarrollen su potencial.

Renzulli proponía un sistema educativo, pensando en las personas con altas capacidades pero a la vez en el conjunto del sistema, en el que la equidad se convertía en el faro que lo guiaba. Y es que, mientras se empieza a ver que es necesario apoyar, como insistía anteriormente, a las personas que quedan debajo de la curva de la normalidad, parece que incentivar educativamente a quienes lo viven por arriba sigue siendo un tabú del sistema educativo. Se les tortura con horas y horas de ejercicios repetitivos y poco estimulante, como al resto, pero con el añadido de que este monotonía mecánica es contraproducente con un pensamiento rápido y creativo.

Y, aunque quizás la uniformización pudo haber tenido sentido en una sociedad industrial y de masas en general, en el que el conjunto era todo, hoy en día, con el nuevo cambio social muestra todos sus defectos, porque el talento y la creatividad son ejes que construyen los nuevos puestos de trabajo de la sociedad informacional en la que las redes sociales (físicas o en Internet) se conjugan como elementos claves de las relaciones laborales junto a nuevos tipos de relaciones entre empresas. La equidad como método educativo permitirá un encaje de todos los alumnos porque ayuda a quien tiene problemas y desarrolla a quien tiene un plus, pero no perjudica a quien estaba en medio y cómodo en el sistema actual excepto en que le hará mejorar un poco también, ya que todos tenemos un área en la que podemos aportar especialmente y se ayudará a que no quede dormida.

Haciendo un símil, no a todo el mundo le sienta bien un uniforme o un traje. Aunque sean todos iguales se verá que no todos lo portan igual y que hay quien parece totalmente disfrazado, mientras que cuando se consigue una estilo de vestir adecuado a la personalidad todo el mundo se puede expresar adecuadamente. Vale que hay personas que no lo terminan de encontrar, pero esa es la labor del sistema educativo, y en cambio veremos a otros llamativos y estrafalarios pero nos diremos por dentro: encaja.

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